Mira tu último recibo de nómina, o el ticket de una tienda. Una parte de cada precio que pagas y de cada sueldo que ganas va a un gobierno, y la calle por la que caminaste, el agua que bebiste y la vacuna de tus abuelos se pagaron así. En Dinamarca esa parte es cerca de 45% de lo que produce toda la economía; en México, 18%. En Brasil, el 10% más rico recibe cerca del 60% del ingreso; en Suecia, menos de 30%. Nadie votó para que estos números fueran exactamente así, pero moldean todo, desde cuánto esperas a un médico hasta si tu hijo puede salir de la pobreza.
Quien estudió economía pública aprende a hacerle dos preguntas a cualquier política. ¿Arregla una falla real de los mercados, y quién termina pagando y ganando una vez que todos reaccionaron? La primera es una pregunta de eficiencia, la segunda de justicia, y la honestidad de la disciplina viene de mantenerlas separadas y de tener a la vista una tercera, incómoda: los gobiernos también fallan.
Los mercados son buenos para las cosas que se pueden comprar, de un comprador en un comprador. Son malos para las cosas cuyos beneficios se derraman sobre todos. Un bien público es no excluible (no puedes dejar fuera a quien no paga) y no rival (que yo lo use no reduce tu uso): el aire limpio, un faro, la defensa, una campaña de vacunación. Cada persona preferiría que pagara otra, y el resultado es que un mercado privado ofrece demasiado poco. Es el problema del polizón (o del gorrón, free rider), y es la justificación más antigua de los impuestos: una manera de hacer que todos paguen por algo que todos quieren.
El juego de abajo es el experimento clásico. Cuatro jugadores tienen 20 fichas cada uno. Lo que va al fondo común se multiplica por 1.6 y se reparte en partes iguales, de modo que cada ficha que das te devuelve 0.4 a ti y 0.4 a cada uno de los otros.
Fichas = dinero. Pago = 20 − lo que das + 0.4 × (todas las contribuciones). Parámetros del juego inventados.
Hagan lo que hagan los demás, siempre te va mejor si no das nada: cada ficha que das te cuesta 1 y te devuelve 0.4. Pero si los cuatro dan nada, cada uno termina con 20, mientras que si los cuatro dan todo, cada uno termina con 32. La mejor elección privada y el mejor resultado del grupo apuntan en sentidos opuestos. En experimentos reales la gente suele empezar dando cerca de la mitad, y las contribuciones van bajando con las rondas repetidas, aunque queda un núcleo de personas que dan; permitir que los jugadores castiguen a los polizones mantiene las contribuciones más altas. Los gobiernos hacen el "castigo": vuelven obligatorio pagar. Elinor Ostrom (Nobel 2009) añadió que las comunidades muchas veces pueden resolver el problema por sí mismas, así que el impuesto es una solución, no la única.
El seguro es un mercado para compartir riesgo. Puede desmoronarse cuando los compradores saben más sobre su propio riesgo que el vendedor: la selección adversa, el problema que George Akerlof describió para los autos usados en 1970 y que le valió parte del premio Nobel de 2001. Si la aseguradora cobra el precio promedio, los clientes de bajo riesgo lo encuentran caro y se van; el grupo se enferma más; el precio sube; se van más. Los gobiernos responden con obligaciones (todos deben estar dentro), seguros públicos o subsidios.
Ilustrativo: 1,000 personas con costos esperados anuales de 0 a 999, repartidos de manera pareja. Cada una pagará hasta el múltiplo por su propio costo esperado. La prima es el costo promedio de quienes compran.
Si la gente valora la cobertura exactamente en su costo esperado (múltiplo 1), un mercado voluntario se reduce a casi nadie. A 1.3 la prima se asienta en 812 y solo compra 37.5%. A 2 se asienta en cerca de 666 y compran dos tercios. Ni un mercado entusiasta cubre jamás a todos. Una obligación fija la prima en el promedio del grupo, 500, y cubre a todos, pero obliga a entrar a quienes valoran la cobertura en menos que ese precio: 38% con múltiplo 1.3. Las obligaciones cambian una falla de mercado por una imposición, y por eso la discusión sobre ellas es feroz (Suiza y los Países Bajos exigen que todos compren un seguro de salud privado; el Reino Unido y Canadá financian la atención con impuestos).
La ley dice quién debe enviar el dinero. La incidencia tributaria pregunta quién termina más pobre. Si pones un impuesto a los vendedores, suben el precio; si lo pones a los compradores, ofrecen menos. En ambos casos el precio que pagan los compradores y el que se quedan los vendedores se separan por el monto del impuesto, y el reparto depende solo de quién puede irse con más facilidad. El lado menos sensible al precio carga con más.
Aproximación para impuestos pequeños en un mercado lineal. El 10 y el 100 son inventados.
Con elasticidad de la demanda 0.5 y de la oferta 1.5, los compradores pagan 75% del impuesto, sea cual sea el lado que nombre la ley. Por eso los economistas desconfían de un impuesto de nómina "pagado mitad por el empleador": el reparto del formulario es una ficción legal, y el hallazgo habitual es que los trabajadores cargan con la mayor parte, a través de salarios más bajos. Y por eso un impuesto sobre algo a lo que la gente no puede renunciar con facilidad, como el combustible a corto plazo, recauda y cae sobre todo en el comprador.
En casi toda América Latina y en España, la pieza central del sistema tributario no es el impuesto sobre la renta sino el impuesto al valor agregado (IVA; en algunos países, ITBIS, IGV o ITBMS). Se cobra en cada etapa de la cadena sobre el valor que se añade, y al final lo carga quien compra. Según la edición 2026 de Revenue Statistics in Latin America and the Caribbean (OCDE y otros), en 2024 el IVA aportó en promedio 28.9% de todos los ingresos tributarios de la región, el equivalente a 6.2% del PIB; los impuestos sobre bienes y servicios en conjunto fueron 49.2% de la recaudación regional, frente a menos de un tercio (31.2%, dato de 2023) en la OCDE. En cambio, el impuesto sobre la renta de las personas aportó 9.6% de la recaudación de la región, frente a 23.7% en la OCDE.
Mira las tasas generales de algunos países y haz el cálculo. Muchos países aplican tasas reducidas o cero a alimentos, medicinas o libros (México, por ejemplo, tiene tasa de 0% sobre libros, alimentos y medicinas); la tasa del recuadro es la general.
Tasas generales del IVA según la compilación de Wikipedia a partir de las administraciones tributarias; los países cambian sus tasas, así que revisa la vigente. Perú: 16% de IGV más 2% de impuesto de promoción municipal. El precio en dólares es solo un ejemplo.
Un artículo de 100 dólares antes del impuesto cuesta 116 en México (el IVA es 13.8% del precio final) y 122 en Uruguay (18.0%). Como el IVA se cobra sobre lo que se gasta, y los hogares pobres gastan casi todo su ingreso mientras los ricos ahorran una parte, pesa más sobre el ingreso de los pobres que sobre el de los ricos; por eso las tasas reducidas a los alimentos son una decisión de equidad, aunque la incidencia (quién carga con el impuesto entre comprador y vendedor) siga dependiendo de las elasticidades. Y el IVA depende de que el comercio sea formal: una economía con mucha informalidad recauda menos con la misma tasa (ver Economía del desarrollo, 34/39).
Los impuestos que mueven dinero de los más ricos a los más pobres pierden algo en el camino, por la administración y, más importante, porque la gente cambia lo que hace. El economista Arthur Okun lo llamó el balde con goteras (1975): lleva un balde de dinero de los ricos a los pobres y algo se escurre. ¿Qué tan grande es la gotera? Depende de cuánto reduce la gente su trabajo, muda su ingreso o evita el impuesto cuando sube la tasa, algo que los economistas resumen como la elasticidad del ingreso gravable, e. En un modelo simple en que la base tributaria se encoge con (1 − t)e, la recaudación t(1 − t)e alcanza su máximo con una tasa de 1 ÷ (1 + e): pasada esa tasa, una tasa menor recaudaría más. Es la curva de Laffer.
Juguete de libro de texto: ingreso gravable = (1 − t)e. Las estimaciones reales de e varían mucho entre personas, países y horizontes de tiempo, y se discuten.
Con e = 0.5 la recaudación alcanza su máximo con una tasa de 67%; con e = 1, con 50%. Gran parte de la discusión no es sobre la curva, que casi nadie niega, sino sobre dónde están los países reales y qué tan grande es e para quienes ganan más. Los economistas atentos a la equidad responden que una gotera no significa que el balde deba quedar vacío; los atentos a la eficiencia, que el crecimiento es la mejor herramienta contra la pobreza. Ambas afirmaciones son verdaderas. El desacuerdo es sobre los pesos y las respuestas medidas, así que pide ambos.
La desigualdad es fácil de sentir y difícil de resumir. La imagen estándar es la curva de Lorenz: ordena a todos de más pobre a más rico y grafica la parte del ingreso que tiene el 10% más pobre, el 20%, y así. La igualdad perfecta es una diagonal recta; cuanto más se hunde la curva, menos igual es la sociedad. El coeficiente de Gini (Corrado Gini, 1912) es el área entre la diagonal y la curva, multiplicada por dos, de modo que 0 significa que todos tienen lo mismo y 1 que una sola persona lo tiene todo. Es un solo número y esconde formas: dos distribuciones muy distintas pueden tener el mismo Gini. Por ejemplo, una sociedad donde la mitad de la gente no tiene nada y la otra mitad reparte por igual tiene un Gini de 0.5, igual que otra donde las tres cuartas partes de abajo tienen un cuarto del ingreso y el cuarto de arriba tiene tres cuartos. Las partes de los más ricos cuentan la otra mitad de la historia.
Aproximación en tres tramos (50% de abajo, 40% del medio, 10% de arriba), así que subestima el Gini verdadero. El valor inicial es la distribución mundial del Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026 (10% más rico cerca de 53%, mitad más pobre cerca de 8%, ingreso antes de impuestos); los preajustes son las partes que ese informe reporta para esos países, redondeadas.
El Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026 (World Inequality Report, diciembre de 2025) sitúa al 10% más rico del mundo en cerca del 53% del ingreso y a la mitad más pobre en cerca del 8%. Por país, reporta que el 10% más rico de Sudáfrica se acerca al 66% y que Brasil, México, Chile y Colombia están cerca del 60%; la India, Tailandia y Türkiye superan el 50%, y Suecia y Noruega están por debajo de 30%. Una advertencia sobre la otra medida: el Gini del Banco Mundial es, para Sudáfrica, 54.1 (2022), Colombia 54.4 (2024), Brasil 50.3 (2024), Costa Rica 45.5 (2025), Chile 43.0 (2024), México 42.6 (2024), Argentina 42.4 (2024), Estados Unidos 41.8 (2024), Perú 40.1 (2024), Uruguay 40.0 (2024), España 33.4 (2023), Alemania 33.7 (2022), Suecia 29.3 (2023), Eslovenia 24.7 (2023). Miden el ingreso o el consumo por persona a partir de encuestas de hogares, que tienden a no ver bien lo más alto; las cifras del informe usan registros tributarios y cuentas nacionales para ver más de eso. Los dos tipos de número no coincidirán y ninguno está equivocado.
El Estado de bienestar moderno nació de las leyes de seguro social de Bismarck en la Alemania de 1880 y del Informe Beveridge británico de 1942, que nombró cinco "gigantes" por vencer: la necesidad, la enfermedad, la ignorancia, la miseria y la ociosidad. Hoy los gobiernos difieren en lo grandes que son y en cómo gastan: con efectivo para pensiones y desempleados, con servicios como salud y escuela, o con beneficios fiscales. La OCDE (el club de países ricos) mide el tamaño de lo que toma el Estado como ingresos tributarios sobre el PIB: 34.1% en promedio en 2024, de 18.3% en México a 45.2% en Dinamarca.
La región tiene un nivel mucho menor. Según la misma serie de la OCDE para América Latina y el Caribe (edición 2026), el promedio simple de la región fue 21.7% del PIB en 2024, 12.3 puntos porcentuales por debajo del promedio de la OCDE; el rango va de 9.2% en Guyana a 33.7% en Brasil. Un Estado que recauda menos tiene menos para escuelas, carreteras y transferencias, y suele depender más de impuestos al consumo, como se vio arriba.
La misma base de la OCDE mide la desigualdad antes de impuestos y transferencias ("ingreso de mercado") y después ("ingreso disponible"). La diferencia es lo que hace el sistema de impuestos y beneficios. Elige un país.
Ingresos tributarios incluyendo contribuciones sociales, % del PIB, 2024 (OECD Revenue Statistics 2025). Gini de la Base de Datos de Distribución del Ingreso de la OCDE, último año disponible (2022 a 2024), población total. La OCDE trata las pensiones públicas como transferencias y no como ingreso de mercado, así que los países que envejecen muestran recortes mayores.
Los países nórdicos y de Europa continental parten de Ginis de ingreso de mercado de cerca de 0.43 a 0.52 y terminan en 0.28 a 0.33, un recorte de un tercio o más. Estados Unidos parte casi tan desigual como el Reino Unido y Francia (0.51) y termina en 0.39. México casi no se mueve: de 0.416 a 0.400, un recorte de 4%, coherente con su baja recaudación; Chile pasa de 0.491 a 0.448 y Brasil de 0.523 a 0.451. Fíjate también en que la diferencia entre los países ricos está sobre todo en cuánto redistribuyen, no en qué tan desiguales los deja el mercado. El sociólogo Gøsta Esping-Andersen, en Los tres mundos del Estado del bienestar (1990), clasificó los Estados ricos en tipos liberal, conservador y socialdemócrata; hoy la mayoría de los estudiosos usa más familias y considera los grupos como tendencias.
En la región, una herramienta distinta se volvió famosa: las transferencias monetarias condicionadas, que dan dinero a familias pobres a cambio de que sus hijos vayan a la escuela y a la clínica. Progresa, en México, nació en 1997 (se renombró Oportunidades en 2002) y fue evaluado con un experimento aleatorizado (ver Econometría, 34/36). Bolsa Família, en Brasil, se formó en 2003 al unir programas anteriores; en 2006 costaba alrededor de 0.5% del PIB brasileño y cubría unos 11.2 millones de familias, y en 2020 cubría 13.8 millones de familias con un pago promedio de 34 dólares al mes (Wikipedia). La discusión sobre ellos es qué tan bien llegan a quienes más lo necesitan y qué pasa con los incentivos.
Si los mercados pueden fallar, también pueden quienes los arreglan. La economía de la elección pública (James Buchanan, Nobel 1986, y Gordon Tullock) aplica los mismos supuestos a votantes, políticos y funcionarios que a los compradores: responden a incentivos. La lógica de la acción colectiva (1965), de Mancur Olson, explicó por qué los grupos pequeños con mucho en juego se organizan mejor que los grandes con poco cada uno. Un subsidio que da 2 millones a cada una de 50 empresas y cuesta 1 a cada uno de 100 millones de contribuyentes será defendido por las empresas e ignorado por los contribuyentes (números ilustrativos). Anne Krueger llamó búsqueda de rentas al esfuerzo que se gasta en conseguir esos favores (1974).
Otras fallas son de conocimiento: los planificadores rara vez saben lo que sabe la gente local; los programas sobreviven a su propósito; y las reglas bienintencionadas causan efectos secundarios. La respuesta sensata no es "el gobierno nunca funciona", que la viruela (declarada erradicada por la OMS en 1980) refuta, sino la advertencia de Harold Demsetz contra la "falacia del nirvana" (1969): comparar un mercado real con un gobierno ideal, o al revés, en lugar de una opción real con otra. Un graduado pregunta, de cada política, quién gana, quién paga, quién vigila y qué pasa después de la primera ronda de reacciones.
Los gobiernos pertenecen a una economía donde los precios pasan algo por alto: bienes públicos que nadie comprará solo, seguros que se deshacen, derrames que caen sobre otros. Quien firma el cheque de un impuesto no es quien lo paga. En América Latina el IVA lleva gran parte de la recaudación y el Estado recauda menos que en Europa. Redistribuir tiene una gotera real y medible, la desigualdad se mide con más de un número, y el Estado está sujeto a los mismos incentivos que intenta corregir.
Prueba esto: esta semana, toma un impuesto o un subsidio del que hayas oído hablar y anota quién lo paga legalmente, quién crees que lo paga de verdad y qué lado del mercado podría irse con más facilidad.
Fuentes. Conceptos: finanzas públicas estándar de libro de texto (Gruber; Rosen y Gayer). OCDE, Revenue Statistics 2025 (diciembre de 2025): promedio de la OCDE de 34.1% del PIB en 2024 (estimación: cambio promedio no ponderado de 36 países aplicado a 2023), con rango de 18.3% (México) a 45.2% (Dinamarca); las cifras de cada país son valores de 2024 para Francia 43.5, Italia 42.8, Suecia 41.4, Alemania 38.0, Reino Unido 34.4, Brasil 33.7, Estados Unidos 25.6, Corea 25.3, Chile 20.5; Kenia 15.6 (2024) y Nigeria 8.2 (2023) de la serie mundial de ingresos de la OCDE. OCDE, Base de Datos de Distribución del Ingreso, Gini antes y después de impuestos y transferencias: Dinamarca 2022 0.442 / 0.276; Francia 2023 0.517 / 0.299; Italia 2023 0.509 / 0.325; Suecia 2024 0.431 / 0.289; Alemania 2023 0.497 / 0.307; Reino Unido 2023 0.522 / 0.367; Brasil 2022 0.523 / 0.451; Corea 2023 0.392 / 0.323; Estados Unidos 2023 0.506 / 0.394; Chile 2022 0.491 / 0.448; México 2022 0.416 / 0.400. OCDE, CEPAL, BID y CIAT, Revenue Statistics in Latin America and the Caribbean 2026 (mayo de 2026), folleto de resultados clave: promedio simple de ALC 21.7% del PIB en 2024 (0.2 puntos más que en 2023; sin Cuba, sin cambio), brecha de 12.3 puntos con la OCDE, rango de 9.2% (Guyana) a 33.7% (Brasil), impuestos sobre bienes y servicios 49.2% de la recaudación regional en 2024 frente a 31.2% en la OCDE (2023), IVA 28.9% de la recaudación y 6.2% del PIB, impuesto sobre la renta de las personas 9.6% frente a 23.7% en la OCDE, de sociedades 17.4% frente a 11.9%. Tasas generales del IVA: compilación de Wikipedia (“Value-added tax”) a partir de las administraciones tributarias, consultada en noviembre de 2026; la tasa de México de 0% sobre libros, alimentos y medicinas, de la misma compilación. Gini del Banco Mundial (SI.POV.GINI), último dato, consultado en noviembre de 2026. Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026 (World Inequality Lab, diciembre de 2025), partes principales según las reportó Al Jazeera el 10 de diciembre de 2025 (10% más rico del mundo 53%, mitad más pobre 8%; Sudáfrica 66% y 6%; Suecia y Noruega, 10% más rico por debajo de 30%, mitad más pobre cerca de 25%) y la prensa india para la India (10% más rico cerca de 58%, mitad más pobre cerca de 15%); revisa el informe para las cifras exactas. Definición del Gini y ejemplo de igual Gini: Corrado Gini 1912, según Wikipedia. Experimentos de bienes públicos, Fehr y Gächter 2000: resumen en artículos de Wikipedia. Progresa: renombrado en 1997 desde Solidaridad y Oportunidades fundado en 2002 (Wikipedia, “Oportunidades”); Bolsa Família: formada en 2003, costo de cerca de 0.5% del PIB y 11.2 millones de familias en 2006, 13.8 millones de familias y pago promedio de 34 dólares en 2020 (Wikipedia, “Bolsa Família”). Akerlof, “The Market for ‘Lemons’”, QJE 1970 (Nobel 2001); Ostrom, Governing the Commons (1990; Nobel 2009); Nobel de Buchanan 1986; Olson 1965; Okun, Equality and Efficiency (1975); Krueger 1974; Demsetz 1969; Informe Beveridge, publicado el 1 de diciembre de 1942 (algunas fuentes lo fechan en noviembre de 1942); el seguro social de Bismarck en la década de 1880; Esping-Andersen 1990; la OMS declaró erradicada la viruela en 1980. Calculado en node: pagos del juego de bienes públicos 20 (nadie da) y 32 (todos dan); equilibrio del seguro 812 / 37.5% con 1.3, 666 / 66.7% con 2, parte forzada a entrar 50 ÷ múltiplo; parte de los compradores = es ÷ (es + ed); máximo de Laffer 1 ÷ (1 + e) = 67% con 0.5, 50% con 1; Ginis de la curva de tres tramos: global 0.59, Sudáfrica 0.68, India 0.56, Suecia/Noruega 0.32; IVA: 116 y 13.8% para México, 122 y 18.0% para Uruguay.